jueves, 8 de marzo de 2012

La librería ambulante

Christopher Morley, Periférica, 2012.

Un buen libro para recomendar el 8 de marzo: cuenta la historia de Helen McGill, una mujer oronda y rozando la cuarentena que lleva las riendas de la granja en la que vive con su hermano Andrew. A éste le ha dado por escribir y tiene a Helen desesperada porque se pasa todo el día paseando, escribiendo, recibiendo cartas de editores... sin hacerle ni caso a la granja. Un día acude un señor que conduce un carromato de venta ambulante de libros, porque quiere dejar la actividad y ha pensado en Andrew como sustituto ideal. Helen se da cuenta que sería la perdición de su hermano, y para evitarlo, decide comprarlo ella con sus ahorros. Así que en ese mismo momento Helen se toma unas vacaciones y arranca el carromato, con el caballo y el perro, con un montón de libros y con el profesor Mifflin como maestro temporal de la profesión. A partir de aquí, aventuras, humor, mucha ternura y un inmenso amor por los libros le descubrirán a Helen que la vida tiene mucho más que ofrecer que su rutina de ama de casa.

A mí me ha gustado mucho. Es dulce, fácil de leer, provoca sonrisas - incluso alguna carcajada - y es ideal para los amantes de los libros (carretera, manta y libros: para todos los que han pensado alguna vez en cogerse un burro e irse por los caminos de Teruel...)

Os copio unas palabras sobre la opinión del señor Mifflin sobre el precio fijo:

Incluso los editores, los tipos que imprimen los libros, no se dan cuenta de que lo estoy haciendo por ellos. Algunos se resisten a darme crédito porque vendo los libros por lo que valen y no por los precios que ellos les ponen. Me escriben cartas sobre la política de los precios fijos y yo les respondo hablándoles de mi política del mérito fijo. Que publiquen un buen libro y ya verán cómo lo vendo a buen precio. ¡Eso les digo! A veces creo que nadie sabe tan poco sobre libros como los propios editores. Aunque supongo que es algo natural. La mayoría de maestros de escuela no conoce bien a los niños. (p. 43).


Leedlo, que merece la pena. ¡Ah! y muchas felicidades a todas las mujeres trabajadoras, y especialmente, a las todas las libreras que cada día combinan su pasión por los libros con coger peso, tener horarios complicados, aguantar a clientes malolientes, atender a su familia, tener su casa limpita, y las otras mil facetas que hacen de las mujeres auténticas heroínas. ¡Feliz día de la mujer trabajadora!

1 comentario:

  1. Estoy de acuerdo contigo, es una novela preciosa, cargada de valores que nos vendría bien recuperar, los personajes son auténticos disfruté mucho con ellos.

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